Resiliencia, niños en situaciones traumáticas

La salud mental y el cuidado de los niños es un tema relevante, ya que se encuentran viviendo en un mundo que cambia constantemente, un mundo en el que existen situaciones estresantes, como son la pobreza, la guerra, violencia en las familias, malos tratos etc., Barudy & Marquebreucq (2005), han realizado estudios en niños y niñas que han pasado por situaciones traumáticas, pero que logran superarlas a través del apoyo y cuidado de sus padres, fortaleciendo los vínculos; además del apoyo de su entorno social.

La resiliencia se define como: “La capacidad de una persona o grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro, a pesar de los acontecimientos desestabilizadores de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (Manciaux, Vanistendael, Lecomte & Cyrulnik, 2003 en Barudy & Dantagnan, 2011, p. 19). Esta capacidad en ciertas condiciones no se desarrolla adecuadamente, por lo que ciertas personas tendrían mayores dificultades para enfrentar la adversidad. Barudy & Marquebreucq (2005), señalan que el bienestar de los niños es producto de los buenos tratos, como resultado de un proceso social en el que van a intervenir cuatro factores: Los recursos y las capacidades de los padres, las necesidades de los niños y las niñas, las fuentes de resiliencia de todas las personas implicadas en el proceso y los recursos comunitarios (Barudy & Marquebreucq, 2005, p. 66). Por lo tanto los buenos tratos, el vínculo afectivo y la resiliencia que posea el entorno del niño lo van a ayudar a superar eventos traumáticos, ya que su ambiente tiene los recursos necesarios para protegerlo y apoyarlo en toda clase de situación en la que el niño necesite ayuda.

Esto quiere decir que los niños y niñas se convierten en seres resilientes cuando cuentan con un entorno seguro, donde al menos uno de los padres tenga experiencias parentales positivas, además el entorno social también va a ayudar a que los niños aprendan a superar circunstancias caóticas, ofreciendo ayuda a los padres y a los niños, para que se puedan satisfacer las necesidades de los niños. Estos son factores determinantes en el proceso de resiliencia “la calidad del vínculo entre padres e hijos y las competencias educativas de, al menos, uno de los dos padres constituyen experiencias de base para la resiliencia. Otro factor es la existencia de una red social de apoyo a la familia” (Barudy & Marquebreucq, 2005, p.85). Como sociedad, debe cambiar la idea acerca de que los niños no se dan cuenta de las cosas que ocurren en su entorno y creer que esto no los va a perjudicar en un futuro. Las personas, los adultos, deben preocuparse de proteger, cuidar y respetar a los niños; las familias deben cuidar la salud mental de los más vulnerables. Además se debería tener en cuenta qué ocurre con los niños que pasan por situaciones traumáticas cuando sus padres no tienen las competencias parentales adecuadas para ayudarlos a ser resilientes, de qué manera se ayuda a estos niños a integrar estos nuevos eventos, cómo se logra reparar el daño para poder transformarse en niños resilientes.

Ps. Mª Francisca Espinoza S.

Mg. en Psicología Clínica, Mención Construccionismo Social y Psicoterapias Contemporáneas, Universidad Adolfo Ibáñez.

 

Referencias:

Barudy, J. & Marquebreucq, A. (2005).Buen trato, competencias parentales y bienestar infantil. Hijas e hijos de madres resilientes. (pp. 55 – 90). Barcelona: Gedisa.

Barudy, J. & Dantagnan, M. (2011). La fiesta mágica y realista de la resiliencia infantil. Barcelona: Gedisa.

Cyrulnik, B. (2003). Los patitos feos. Barcelona: Gedisa.



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