Psicología y dolor crónico: Rol e intervenciones

Cuando se habla de dolor crónico, las personas creen que este tipo de padecimiento sólo necesita rehabilitación física. Sin embargo, la salud mental de los pacientes también se ve afectada. Es necesario conocer acerca de esta temática para poder recibir ayuda y así mejorar la calidad de vida de quien lo padece.

La evaluación psicológica en dolor crónico busca identificar cómo repercute emocionalmente el padecimiento, conocer, identificar y determinar la conducta y el estado psicológico que se relaciona con el mismo. Además, el psicólogo debe determinar cuáles son los factores emocionales que mantienen, aumentan o disminuyen el dolor (Cornejo, Barros & Miranda, 2015). Existen además otros objetivos de la evaluación psicológica, como conocer “la frecuencia, intensidad, localización del dolor y la cronología temporal” (Olivares & Cruzados, 2008, p. 323), identificar las experiencias de dolor en distintos ámbitos (familiar, personal, social), identificar las causas que mantiene o aumentan el dolor crónico, realizar un diagnóstico psicopatológico si se requiere, conocer, identificar y realizar las intervenciones psicológicas para cada caso (Olivares & Cruzado, 2008). Este tipo de dolor puede generar depresión, síntomas de angustia, ansiedad, trastornos de sueño, problemas de atención, concentración, pérdida de funciones de la vida diaria y fatiga. También pueden presentar preocupaciones somáticas y baja tolerancia a molestias corporales (Cornejo, Barros & Miranda, 2015). El diagnóstico se diferencia en cada caso particular, ya que todos somos individuos disímiles y enfrentamos las crisis de distintas formas. Conocer cuáles son los trastornos o las consecuencias emocionales que puede generar el dolor crónico ayuda a las personas a solicitar ayuda y de esta manera mejorar su vida en distintas áreas.

Para tratar el dolor crónico existen diversas técnicas y enfoques. Dentro de las más conocidas están: procesos de relajación, biofeedback, hipnosis, técnicas operantes, terapia de aceptación y compromiso, mindfulness, escritura emocional y terapia cognitivo-conductual (Moix & Casado, 2011). Existe un enfoque que incluye algunas de estas técnicas llamado enfoque psicoterapéutico integrativo multidimensional. Esta terapia se centra en el área afectiva, fisiológica y conductual cognitivo del individuo, además de relacionarlo con su sistema familiar, social y ecológico. Integra también actividades como la autohipnosis, yoga, tai-chi, técnicas de hablar con el cuerpo y focalización corporal (Cornejo, barros & Miranda, 2015).

El rol que cumple el psicólogo es importante para lograr una recuperación integral de quien sufre de dolor crónico, en conjunto con el equipo profesional que trabaja en el proceso de rehabilitación. Cabe destacar que el rol del psicólogo interviene además en el ámbito cognitivo, social, familiar y laboral del paciente. Siendo de gran importancia la educación tanto del paciente como de su familia, acerca de su enfermedad.

Fuentes Bibliográficas:

  1. Cornejo, J., Barros, P., & Miranda, J. (2015). Enfoque integrativo multidimensional e intervenciones mente-cuerpo en el manejo del dolor crónico: un paso más allá de la terapia cognitivo- conductual. Revista El Dolor, 24, (63), 26-31.
  2. Moix, J. & Casado, I. (2011). Terapias psicológicas para el tratamiento del dolor crónico. Clínica y Salud, 22, (1), 41-50.
  3. Olivares, M. & Cruzado, J. (2008). Evaluación psicológica del dolor. Clínica y Salud, 19, (3), 321-341

Mª Francisca Espinoza S.
Psicóloga
Mg. en Psicología Clínica, Mención Construccionismo Social y
Psicoterapias Contemporáneas.
Diplomado de Apego, Neurociencias y Complejidad Infantil.



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