Lumbalgia: “Un dolor incapacitante.”

En su génesis influyen factores como: movimiento de columna mal realizado, sobrepeso, patología degenerativa de columna, períodos de estrés y posturas erradas.

Se manifiesta desde una leve molestia en la zona lumbar hasta un dolor intenso capaz de limitar las actividades del día a día.

Esta afección es un motivo de consulta frecuente tanto en Chile como en el mundo y suele iniciarse entre los 20 y 40 años de edad, afectando a mujeres y hombres. Tiene un origen multifactorial, destacando algunas de las causas más importantes como son: los movimientos acompañados de carga realizados en mala postura, posturas mantenidas de manera errada, sobrepeso, deficiencia en el sostén de musculatura espinal, desgaste articular de columna, factores genéticos, tabaquismo, etc. Hay ocasiones en donde el dolor es mayor y no cede en el tiempo, en estos casos podemos encontrar como causa: hernias del núcleo pulposo (que comprimen una raíz nerviosa en el punto en que emerge desde la columna), artrosis de las articulaciones interapofisiarias (espondiloartrosis), raquiestenosis (estrechez del canal vertebral), espondilolistesis (deslizamiento de una vértebra sobre otra) y escoliosis.

Usualmente estos cuadros debutan con dolor insidioso sintiendo pesadez en la zona lumbar “como si alguien nos estuviera empujando aquel sector de nuestro cuerpo”, llegando a generarse períodos de crisis con impotencia funcional. Habitualmente estos cuadros no son graves y suelen durar un tiempo limitado, sin embargo, hay ocasiones en que el dolor puede permanecer y volverse crónico. Existen ocasiones que esta molestia llega a sentirse desde la zona lumbar, pasando por glúteo y muslo llegando incluso hasta la pantorrilla o pie del mismo lado, es aquí cuando decimos que estamos cursando con una lumbociática, es decir, con un lumbago mecánico acompañado de compresión del nervio ciático, que es el responsable del dolor tipo radicular que alcanza nuestro miembro inferior. En algunas ocasiones el responsable de estos síntomas es un pequeño músculo situado en el sector glúteo pero a mayor profundidad (piriforme) que comprime a este nervio en su emergencia y simula síntomas de una hernia lumbar.

¿Cómo tratar el dolor lumbar?   

Generalmente este síndrome es diagnosticado mediante el examen físico realizado por el personal de salud correspondiente, existen ocasiones que cursan con signos y síntomas tales como baja de peso sin explicación, antecedente de cáncer, fiebre prolongada, traumatismos, cirugías de columna recientes o pérdida del control de esfínteres, pérdida de fuerza o de sensibilidad en las extremidades inferiores. Cualquiera de estos síntomas hacen necesaria la toma de exámenes para descartar afecciones mayores, de tal forma de descartar patologías más graves, como hernias lumbares, tumores, infecciones o fracturas. En estos casos es necesaria la evaluación integral de médico fisiatra, traumatólogo o neurocirujano y kinesiólogo; con el fin de tomar la mejor decisión en su tratamiento.

Muchas personas tienden a pensar que el reposo en cama es la solución al problema, sin embargo, lo que no saben es que esta medida resulta ser uno de nuestros peores enemigos, ya que, genera pérdida de masa muscular, rigidez articular disminución de la densidad ósea, etc.; empeorando aún mas el cuadro inicial.

Cuando no existen afecciones de patologías potencialmente graves, como en la mayoría de los casos sucede, se debe utilizar medicamentos analgésicos en conjunto con ejercicios prescritos y supervisados por un kinesiólogo del tipo activación tanto abdominal profundo, como lumbares en una segunda fase y mantener dichos ejercicios al menos hasta tres meses posterior a la disminución sustancial del dolor. Se debe evitar permanecer sentado por largos períodos, cuidar la postura (mantener durante todas las acciones la columna en una posición neutra sin generar mayores extensiones ni flexiones de ella), cuidarse al coger objetos bajo nivel o levantar objetos pesados y evitar actividades repetitivas que incluyan al tronco en su ejecución.

Cuando existe compresión del nervio ciático por el músculo piriforme (comúnmente llamado piramidal) es necesario realizar una disminución de su tono, es decir aplicar técnicas de relajación de aquel músculo, ya sea, empleando punción seca, infiltración con agentes anestésicos, elongaciones, calor local y entrenamiento de musculatura de cadera profunda sostenida, entre otras medidas.

¿Cómo prevenir el dolor lumbar?   

Con el fin de prevenir que esta dolencia nos afecte, se aconseja mantener un peso corporal adecuado para nuestra estatura y actividad; ejercitar de forma regular nuestra musculatura abdominal y lumbar de manera profunda y superficial, al igual que nuestra musculatura glútea; evitar posturas mantenidas ya sea de flexión o extensión de columna y limitar cargas excesivas y repetitivas sobre el tronco. Otra recomendación importante es dormir sobre un colchón medianamente duro, es decir poco deformable y preferir dormir de lado con rodillas flectadas (posición fetal), para no generar tensión ni hacia la flexión ni extensión de columna.

Pronóstico del dolor lumbar   

El pronóstico de esta afección es bueno, habitualmente el tratamiento interdisciplinario del manejo del dolor mediante fármacos orales o intramusculares, bloqueos realizados por anestesistas y el tratamiento mediante ejercicio y liberación de puntos dolorosos realizado por el kinesiólogo; tiene buenos resultados, incorporando al paciente a su rutina habitual sin mayores problemas.

Existen ocasiones, aproximadamente el 10% de los casos en donde el resultado se encuentra determinado por enfermedades de pronóstico muchas veces reservado, como tumores de la columna, o más frecuentemente, metástasis o ramificaciones de lesiones malignas en la próstata, mamas y riñones, entre otros. “Dentro de este grupo de afecciones graves manifestadas por lumbago también hay que considerar la infección del espacio intervertebral o espondilodiscitis”.

 Como se ve, el dolor lumbar presenta un sinnúmero de causas, donde en la mayoría de ellas tenemos la solución en nuestras manos, ya sea, mediante la prevención o mediante la pronta consulta con el profesional de la salud competente.

Referencias:

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