Desarrollo del lenguaje en niños con Síndrome de Down

El desarrollo de las Habilidades Prelinguísticas son el primer eslabón para la adquisición de la etapa lingüística, sin embargo, la realidad que nos perturba es que sabemos muy poco sobre estas capacidades en los bebés y en los niños con problemas del desarrollo. El no saber cuándo y cómo se inicia exactamente el desarrollo del prelenguaje en los niños con discapacidad intelectual, nos impide definir y elaborar programas de atención temprana que posean la máxima eficacia. Existen razones para sospechar que los bebés con síndrome de Down, en particular, pueden llegar a nacer sin haber alcanzado el mismo grado de conocimiento prelingüístico que el de los niños de la población general. De hecho, los estudios de investigación demuestran que los bebés con síndrome de Down muestran patrones de atención y habituación al habla que difieren de los demás bebés; por ejemplo, tardan más en responder a estímulos auditivos complejos, son distraídos más fácilmente por los sonidos. Los estudios con potenciales cerebrales evocados y los tiempos de reacción sugieren que los niños con síndrome de Down procesan la información auditiva (en especial la más compleja) más lentamente que los niños de la población general, tanto los de la misma edad cronológica como los de la misma edad mental. A ello ha de sumarse el bien conocido déficit en la transmisión acústica que aparece en el 20 a 25% (o más) de los niños con síndrome de Down.

Bajo este contexto, está justificado que se instaure una intervención temprana de prelenguaje en los niños con síndrome de Down, donde el profesional más idóneo para entregar pautas y/o herramientas a los padres es el fonoaudiólogo. ¿En qué consistiría? Básicamente, en la intensificación de la interacción natural verbal y vocal con el niño, tanto cuantitativa (al menos, media hora al día) como cualitativa (enlenteciendo el ritmo del habla al niño pero sin alterar la prosodia normal, a excepción de emplear un tono de voz ligeramente más alto ya que éste atrae más la atención, como bien se sabe).

Es preciso como profesionales y padres fomentar con toda intensidad y reforzar socialmente en el niño con síndrome de Down cualquier producción vocal así como las diversas fases del balbuceo, con el fin de promover la actividad prelingüística como precursora del desarrollo lingüístico precoz.

Se debe prestar particular atención al balbuceo interactivo, favoreciéndolo a base de que el adulto se dirija al niño frecuentemente, vocal o verbalmente, durante unos pocos segundos, y dándole después cuatro o cinco segundos de tiempo para que el niño conteste, antes de volver a tomar la iniciativa en la interacción verbal.

Ha de fomentarse y repetirse el uso de las pre-palabras (niño-adulto, adulto-niño) durante un cierto tiempo, pasando gradualmente hacia las palabras convencionales.

También se ha de promover el uso de juego simbólico, por ejemplo, “que un auto es un teléfono”, e incluso mostrárselo y enseñárselo en sesiones de juego con el niño, como un buen sistema para introducir y reforzar la sensibilidad simbólica del niño.

Se debe incluir a los padres y entregar herramientas, en cuanto a los intentos que el niño realice para comunicarse, que después han de facilitar el desarrollo del lenguaje:

a) Seguimiento: el adulto sigue o atiende al significado intencional o motivo de comunicación del niño.

b) Respuesta

c) Marcaje lingüístico: el adulto expresa verbalmente lo que la comunicación no verbal del niño parece indicar.

Otro aspecto importante a intervenir en edades tempranas es realizar terapia física orofacial, la cual se ha convertido en una especialidad dentro de la intervención temprana, a la que cada vez se recurre más en los niños con síndrome de Down. Sus objetivos consisten en mejorar tanto la motilidad bucolingual que asegure la buena masticación y deglución de los alimentos como la producción expresiva de sílabas y palabras. Se puede realizar con estimuladores orofaciales, técnicas de tapping o placa palatina en el primer año de la vida; en ésta última diversos estudios indican que tras cuatro años de terapia, las funciones orofaciales han mejorado significativamente en los niños con síndrome de Down y que las mejorías se mantienen incluso después de 12 años de haber dejado ya la placa.

Por otro lado, el desarrollo del léxico está, por lo general, marcadamente retrasado en los niños con síndrome de Down ¿Qué se puede hacer? Actividades que involucren memoria a corto plazo, esto ha de formar parte de toda actuación en la atención temprana, puesto que, no sólo para el desarrollo del lenguaje sino para cualquier aprendizaje complejo, se necesita desarrollar las habilidades de memoria a corto y largo plazo.

En cuanto a la identificación de referentes con los que las palabras se relacionan en cualquier lengua y a la construcción mental del significado, los actuales estudios han mostrado nuevas estrategias con el fin de solucionar este problema y avanzar en el desarrollo del léxico.

Las principales son:

  • El objeto en su conjunto: un nuevo nombre se refiere al objeto en su conjunto y no a una de sus partes.
  • Exclusividad: un nombre, una categoría de objeto.
  • Función del objeto.
  • Forma del objeto.

El utilizar estas estrategias con el niño se convierte en un instrumento de intervención muy interesante para promover la adquisición temprana del léxico. Otro poderoso instrumento para conseguir el desarrollo temprano del léxico es el uso simultáneo de la palabra y un gesto específico que el niño ejecuta para referirse a un objeto o a un acontecimiento.

Motricidad gruesa niños con Síndrome de Down

Se debe considerar que el Fonoaudiológo también puede instar a los padres para que integren a sus niños con capacidades diferentes tempranamente en actividades físicas que requieran y potencien movimientos gruesos, como por ejemplo, natación, fútbol o terapias complementarias como equinoterapia y/o hidroterapia. Todo esto tendrá un impacto positivo en habilidades motoras finas, como por ejemplo, ascender el ápice lingual detrás de los dientes superiores para pronunciar ciertos fonemas. Siempre hay que considerar un examen médico pertinente para incluir a los niños en  actividades físicas o tratamientos complementarios.

Ma. Josefa Labayru Villalobos

Fonoaudióloga, Universidad Mayor

Postgrado en Equinoterapia y Coaching Prosocial, Universidad Autónoma de Barcelona

Fuentes Bibliográficas

Atención temprana: comunicación y desarrollo del lenguaje, Jean-Adolphe Rondal, Ph.D., Dr.Sc.Lang, 2009.



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